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Los 4 factores que explican el alza del gasto común en invierno

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El alza del gasto común en invierno en Chile se ha convertido en una de las principales preocupaciones para residentes y administradores de edificios. Durante los últimos años, los costos asociados a calefacción, electricidad, mantenciones y personal han aumentado de forma sostenida, especialmente en los meses más fríos. De hecho, en algunas comunas de Santiago los gastos comunes han subido cerca de un 50% en solo cinco años, impactando directamente el presupuesto de miles de familias.

Según datos de EdiPro, durante los meses de invierno los gastos comunes pueden aumentar entre un 15% y un 30%. En edificios con calefacción centralizada, el alza incluso puede acercarse al 40%.

1. El impacto de la calefacción central y el agua caliente

La calefacción central es uno de los factores que más influye en el gasto común durante el invierno. En edificios que utilizan calderas a gas o petróleo, el consumo energético se dispara debido a la necesidad de mantener una temperatura estable en departamentos y áreas comunes.

Además, durante esta época el agua llega desde la red pública a temperaturas mucho más bajas. Como consecuencia, las calderas deben trabajar más para calentarla, aumentando considerablemente el consumo de combustible.

De acuerdo con datos recopilados por EdiPro, el gas continúa siendo el principal gasto energético en edificios con servicios centralizados, representando cerca del 65% del gasto anual total en suministros energéticos.

La estacionalidad también es extrema. Mientras en verano el gasto promedio en gas ronda los $2,5 millones, durante julio y agosto puede superar los $5 millones en edificios con sistemas centralizados. Esto significa un aumento cercano al 97,7% en períodos de mayor demanda.

Además, un invierno particularmente frío —como ocurrió en 2024— puede elevar los desembolsos hasta un 20% por sobre temporadas anteriores, incluso manteniendo una operación similar.

La diferencia también depende del tamaño del edificio. En comunidades de más de 100 departamentos, el gasto puede distribuirse de mejor manera entre los residentes. Sin embargo, en edificios pequeños —por ejemplo, de 10 departamentos— el impacto individual suele sentirse mucho más fuerte.

Por eso, una mantención preventiva antes del invierno resulta clave. De hecho, reparar una falla en julio puede costar hasta tres veces más que realizar una revisión preventiva en otoño.

2. El aumento estructural de las tarifas eléctricas

Otro factor relevante es el alza sostenida de la electricidad en Chile. Lo que antes era un costo relativamente estable hoy se ha convertido en uno de los gastos operacionales que más presión genera sobre las comunidades.

Según cifras analizadas por EdiPro, el gasto promedio en electricidad pasó de $759.803 en enero de 2019 a $1.309.768 en enero de 2026, reflejando un incremento acumulado de 72,4%.

A diferencia del gas, la electricidad no presenta una baja tan marcada durante el verano. De hecho, tras el fin del congelamiento tarifario y la implementación de nuevos ajustes regulatorios desde 2024, se produjo un salto estructural en los costos eléctricos de los edificios.

Hoy, el “piso” de gasto eléctrico de una comunidad promedio es cerca de un 70% más alto que hace cinco años.

Durante el invierno, además, las áreas comunes permanecen iluminadas por más tiempo debido a la reducción de horas de luz natural. Pasillos, estacionamientos, jardines y accesos incrementan significativamente su consumo energético.

A esto se suma el funcionamiento continuo de bombas de agua y sistemas eléctricos asociados a la calefacción y circulación de agua caliente, que operan con mayor intensidad durante esta temporada.

Frente a este escenario, muchas comunidades están comenzando a invertir en proyectos de eficiencia energética, como iluminación LED con sensores de movimiento o incluso migraciones desde calderas tradicionales hacia sistemas de aerotermia y bombas de calor eléctricas.

3. El alza en los costos operacionales y del personal

Los gastos asociados al personal también han aumentado considerablemente durante los últimos años. En muchos edificios, la conserjería, seguridad y aseo representan cerca del 60% del gasto común total.

El reajuste del sueldo mínimo y la implementación gradual de la Ley de 40 horas han obligado a muchas administraciones a reorganizar turnos, pagar horas extras o contratar reemplazos para mantener la operación del edificio.

Durante el invierno, además, aumentan las licencias médicas y ausencias laborales relacionadas con enfermedades respiratorias. Esto genera costos adicionales que terminan reflejándose en el presupuesto mensual de la comunidad.

En este contexto, la planificación financiera y la correcta proyección presupuestaria son fundamentales para evitar aumentos inesperados.

4. Mantenciones y reparaciones preventivas

Antes de la llegada de las lluvias y bajas temperaturas, los edificios deben realizar múltiples mantenciones preventivas para evitar problemas mayores durante el invierno.

La limpieza de canaletas, revisión de techumbres, mantención de ascensores y chequeo de calderas son parte de los trabajos básicos que toda administración debería anticipar.

Cuando estas tareas no se realizan a tiempo, los costos pueden multiplicarse rápidamente. Una caldera trabajando en mal estado no solo consume más combustible, sino que además aumenta el riesgo de fallas críticas y reparaciones de alto costo.

Por eso, los edificios que planifican con anticipación suelen enfrentar de mejor manera los meses más complejos del año.

La eficiencia energética ya no es opcional

Durante años, muchas comunidades consideraron el gasto energético como un costo inevitable y difícil de controlar. Sin embargo, el escenario actual demuestra que la eficiencia energética dejó de ser una mejora opcional para convertirse en una necesidad operacional.

Los datos muestran que la electricidad ya no es un gasto menor dentro del presupuesto mensual. De hecho, está creciendo a una velocidad similar a la de los combustibles tradicionales.

Esto explica por qué cada vez más edificios están evaluando tecnologías que permitan estabilizar sus costos energéticos a largo plazo, reducir la volatilidad del gasto y disminuir la dependencia de combustibles altamente variables como el gas.

La digitalización también juega un rol clave. Contar con datos en tiempo real permite detectar anomalías, identificar consumos excesivos y tomar decisiones preventivas antes de que el problema impacte directamente en el gasto común.

La diferencia está en la planificación y la transparencia

El invierno siempre implicará un aumento en ciertos costos operacionales. Sin embargo, lo que realmente marca la diferencia es cómo las administraciones anticipan, gestionan y comunican esos gastos a la comunidad.

Cuando los residentes entienden por qué sube el gasto común y tienen acceso transparente a la información, disminuyen los reclamos y aumenta la confianza en la administración.

En EdiPro ayudamos a edificios y comunidades a tener una gestión más transparente, eficiente y digitalizada, facilitando el control de gastos comunes, la comunicación con residentes y la administración diaria del edificio.

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